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domingo, 3 de mayo de 2015

Feliz día de la madre

Hoy es el día de la madre y me ha dado por pensar… qué peligro, pensaréis.

Soy madre. No sé si soy buena o mala madre, pero lo que sí sé con toda seguridad es que me encanta serlo.

Cuando decidí tener hijos, lo hice de forma libre y meditada, a mi edad y con los medios e información que tengo a mi alcance, hacerlo de otra forma hubiera sido una sandez. Cuando lo decidí sopesé muchísimas cosas, entre ellas, las renuncias que tendría que hacer.

Nadie me engañó. Nadie me condujo a la maternidad pintándomela de color de rosa. Nadie me dijo que podría seguir como hasta ese momento.

Soy madre de dos niños pequeños. Esto conlleva que no puedo salir con mis amigas tanto como me gustaría. No puedo leer tanto como leía. Seguramente el ser madre ha perjudicado mi carrera profesional. Voy a la peluquería menos veces que antes, me compro menos cosas, dedico menos tiempo a mi marido. Hago menos cursos. Tengo muy mermada mi vertiente reivindicativa y participativa. Voy menos al cine, o a cenar fuera. Noto cómo he perdido neuronas que sé que no recuperaré jamás. Duermo muchísimo menos de lo que necesito.

Y, ¿sabéis qué? Que soy feliz. A pesar de todo.

Dedicado a todas las madres que no sufren por sus renuncias, aunque sean conscientes de ellas.



lunes, 6 de febrero de 2012

Un cumpleaños de los de verdad

El sábado celebramos el cumple de mi canijo número uno. Era su primer cumple de verdad ya que el año pasado él fue el único asistene niño, y claro, no hay color.

Toda la semana anterior fue una locura de compras y preparativos. No voy a contaros de nuevo (aunque me siento tentada ya que me encanta el tema) que no ando precisamente sobrada de tiempo. Pero bueno, cuando algo apetece se sacan horas de donde no las hay, eso es cierto. 

El del sábado fue un cumple de verdad, con gusanitos, ganchitos y muchas guarrerías. También hubo globos, gorros y guirnaldas (cuántas "ges", mira tú), platos de Mickey, sandwiches, velas que se soplan varias veces... vamos, un Completo. Por no faltar, no faltó ni el niño "descalabrao", que no hay cumple que se precie en el que no se piñe alguien.

Así es como recuerdo yo mis mejores cumpleaños, con niños gritando y corriendo por toda la casa y siempre uno con una herida de guerra de premio...Claro que lo que no recordaba yo tan nítidamente era el momento post-cumpleaños. Ese momento en que cierras la puerta al último invitado (sabes que ha sido un éxito cuando son las tantas y la gente aún sigue con ganas de jarana), te das la vuelta y ves... ¿tu casa? En realidad tu casa es lo que hay debajo de todo ese desorden y suciedad.  Pegotitos en la alfombra, vasos usados, migas por doquier y todo fuera de su sitio, que está todo tan revuelto que no encuentras ni al perro...

Y si creéis que soy una exagerada, juzgad por vosotros mismos cómo quedó uno de los cuartos:


Mi madre siempre dice (hale, otra frasecita de madre que añado a mi lista), sarna con gusto no pica... Picar no sé si pica, cansar, seguro que cansa... pero molar, lo que es molar de verdad... ¡Mola mogollón!