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viernes, 27 de mayo de 2016

Donde dije digo, digo diego

Y es que no se me ocurre mejor forma de titular este post, después de que hace unos meses anunciara que cerraba.




No pensaba volver, pero en un corto espacio de tiempo me han pasado varias cosas que me apetece mucho compartir, y sin duda este es el mejor medio.

Sólo espero que no sea una especie de "despertares", y que si cojo el ritmo de nuevo, sea capaz de mantenerlo. Eso solo el tiempo lo dirá. 



viernes, 25 de octubre de 2013

Gracias señor Wert

Estimado señor Wert,

Le escribo para darle las gracias, aunque le parezca imposible que alguien pueda hacer algo semejante. Ya sé que siempre se dirigen a usted para echarle en cara su desastrosa propuesta de reforma educativa. 
Soy consciente de que no recibe usted más que reproches por la pésima gestión que está haciendo al frente de su Ministerio. Que la gente le abuchea por el 21% de IVA en la Cultura, por los recortes y el intento de desmantelamiento de la Educación Pública.

No se me escapa, señor Wert, que hasta le recriminan su actitud altiva, prepotente y chulesca. 

Pero como le decía a principio, hoy está usted de suerte. Yo no le voy a reprochar que se haya cargado el sistema de becas que permitía a muchos jóvenes sin recursos acceder a una Educación Superior, no señor, tampoco le voy a recordar hoy la subida de tasas universitarias del 65% en Madrid en los dos últimos años. 

Hoy, señor Wert, quiero decirle alto y claro: Gracias.

Ayer usted consiguió que me sintiera poderosa. Y esa, señor Wert, es una sensación fantástica.

Me sentí poderosa porque comprobé cómo en la Escuela Pública Infantil de mi hijo pequeño la huelga tuvo un éxito sin precedentes. Me sentí poderosa porque también en el Colegio Público del mayor el seguimiento fue enorme.

Me sentí poderosa porque por la tarde acudí a la manifestación de Madrid, en compañía de otros padres y madres y de profesores de los centros públicos de nuestro barrio. Me sentí poderosa porque llevamos con nosotros a nuestros hijos, y no fueron a una fiesta de cumpleaños, señor Wert, como a usted le gusta decir, fueron a ver cómo sus padres luchan por su Educación, por su Futuro, en definitiva.

Señor Wert: Gracias. Ver tanta gente, porque le aseguro que éramos mucha gente, apoyando y luchando por una Educación más libre, más laica, más igualitaria y mejor, me hizo sentir poderosa.

Me sentí poderosa por pertenecer a ese grupo de gente que cree que usted no lo está haciendo bien, pero que al mismo tiempo sabe que usted no estará ahí para siempre, y que llegará el momento del cambio.

Por todo ello, señor Wert, sin ánimo de menoscabar su "portentosa humildad", con esta misiva le quiero dar las gracias y, a la vez, recomendarle que no se emocione. Porque sentirme poderosa no ha conseguido que me olvide de todo lo que nos está haciendo. Y lo que nos está haciendo, señor Wert, y no lo digo yo, que ya sabe que hoy no le voy a decir nada malo, se lo dice todo el mundo, es una auténtica vileza.

Atentamente.














miércoles, 20 de marzo de 2013

No con mi dinero

Estamos sufriendo los mayores recortes en los Sistemas Públicos de Protección de toda la historia de nuestra democracia. El Sistema de Bienestar que tanto esfuerzo ha costado conseguir y mantener, de pronto está siendo desvalijado por una élite que nunca ha tenido, ni seguramente tendrá, que recurrir a él.

El Sistema Público de Sanidad está siendo desmantelado a grandes pasos. Se empezó por eliminar la universalidad excluyendo de él a los migrantes en situación administrativa irregular y ahora estamos viendo cómo venden nuestros hospitales y centros de salud al mejor postor. Curiosamente este mejor postor son empresas cuyos consejos de dirección están formados por esas mismas élites que nos gobiernan. 

La Educación Pública asiste cada día a una reducción drástica de su presupuesto, y a una campaña de desprestigio y difamación que busca como resulta último su desaparición en favor del injusto, obsoleto y desigual sistema de conciertos con colegios privados.

La Justicia nunca ha sido igual para todos, pero con el sistema de tasas recientemente inaugurado, cada día lo es aún menos.

Los jubilados han visto cómo sus pensiones no se revalorizaban, con la consiguiente pérdida de poder adquisitivo que ésto les produce. Además de tener que re-pagar sus medicinas, y algunos servicios médicos que ya están previamente pagados vía impuestos, como el transporte en ambulancia, por ejemplo.

Asistimos atónitos a la inyección de dinero a los bancos, préstamos a fondo perdido, a la vez que vemos en las noticias cómo cada día, varias decenas de familias se quedan en la calle sin un techo, a veces por deudas irrisorias que temporalmente no pueden afrontar. Pero a ellas nadie les inyecta dinero, ni tiempo, ni atención. 

Las personas en situación de dependencia y sus cuidadores ven con desolación cómo cada día sus circunstancias se agravan sin recibir respuesta alguna por parte de un Sistema que hasta hace poco tiempo, con sus carencias, no digo yo que fuera perfecto, medio funcionaba. Ahora les hemos dejado de la mano de Dios, y Dios hace mucho que se olvidó de ellos.

Se han cerrado centros culturales. Se han eliminado ayudas a autónomos. A quienes trabajan al servicio de la Administración (sean o no funcionarios) se les ha bajado el sueldo y eliminado una paga extra. A los proyectos de Cooperación Internacional se les ha disminuido el presupuesto en un 80%, que se dice pronto. Han subido los impuestos directos como el IVA y también las tasas municipales. Los despidos cada día son más baratos y más fáciles. Y el acceso a las prestaciones se complica por momentos, o si no que le pregunten a los mayores de 55 años en situación de desempleo...

Y todo ésto, ¿por qué? Pues porque, como nos han repetido por activa y por pasiva, hemos vivido por encima de nuestras posibilidades. Hemos gastado un dinero que no teníamos. Hemos consumido más allá de lo que podíamos. Hemos invertido más allá de lo que se hubiera debido hacer. 

Y después de tragarme ese sapo que no era mío, después de ver cómo me reducían el sueldo, de cobrar una paga extra menos, de abonar unas tasas municipales que después no se traducen en servicios, de ver cómo intentan destruir la Educación que he elegido para mis hijos, de pagar por una medicinas que ya he pagado previamente a través de unos impuestos que me crujen cada mes. Después de todo eso me faltan pulmones para gritar todo lo alto que soy capaz:

¡¡¡ NO CON MI DINERO !!!

No a Madrid 2020. Bajo ningún concepto. Porque no hay dinero y por eso han recortado en los Sistemas Públicos. Porque los puestos de trabajo que prometen van a ser precarios y temporales. Porque el deporte de élite sólo beneficia a unos pocos. Porque no quiero más infraestructuras mastodónticas. Porque NO NOS LO PODEMOS PERMITIR. 



jueves, 18 de octubre de 2012

¿En serio?


Soy madrileña. Ha nacido en Madrid. Vivo en Madrid. Conozco Madrid. Me gusta Madrid. Por todo ello me pregunto, una y otra vez, ¿en serio no hay nada mejor en lo que invertir que en un macro-complejo de casinos? ¿en serio?

Para los que no lo sepáis, Madrid es una comunidad autonóma pequeña, pero muy rica en biodiversidad. Nuestros escasos ocho mil kilómetros cuadrados nos proporcionan dehesas, hayedos, lagunas, una espectacular sierra, embalses, piscinas naturales, varios parques regionales y reservas naturales… en fin, un extenso abanico de zonas protegidas, con su flora y su fauna y todas sus posibilidades en cuanto a estudio, conservación y disfrute.

Madrid, pese a su pequeñez, cuenta con nada menos que cinco denominaciones de origen en productos autóctonos, aunque son muchos más los que ofrece, y todos ellos de una gran calidad. Vinos, aceite, carne de la sierra del Guadarrama, fresas, melones…  productos elaborados por gentes que creen en lo que hacen,  que quieren lo que hacen y a las que, demasiado a menudo, no se les presta el apoyo que necesitan.

Contamos con tres estaciones de esquí y una enorme lista  de rutas de senderismo para todos los gustos y niveles.

En Madrid puedes encontrar la mayor oferta de ocio de toda España. ¿Qué quieres ir al teatro? Pues podrás elegir entre varias funciones, clásicas, alternativas, musicales, infantiles… lo mismo ocurre con el cine o los conciertos.  O si prefieres ir a la zarzuela. O a la ópera. O incluso al fútbol. Hasta cuatro equipos en primera división. Y no es que yo sea muy aficionada a este deporte, pero tenerlo en cuenta como fuente de ingresos siempre me parecerá mejor alternativa que la que nos propone este señor llamado Adelson con su cara acartonada y sus ridículas exigencias.

Porque Madrid tiene un patrimonio cultural e histórico, que ya de por sí merecería toda esa inversión. Por sus museos, sus edificios históricos, sus parques, sus plazas.  Hasta sus bocatas de calamares y sus cañas de cerveza en tabernas decoradas con preciosos azulejos.

Madrid podría llegar a ser epicentro de la moda, tanto en creación como en venta, pero claro, si se invierte en ello.

Por no extenderme demasiado, se me ocurre también que se podría sacar mucho más partido de las exposiciones, ferias y congresos que a diario se celebran en la comunidad. Pero no.  En vez de apoyar todos estos posibles yacimientos de empleo y crecimiento, los dirigentes de nuestra comunidad han optado por la inversión en un complejo que no saben aún ni cómo definir. Tras unas negociaciones llenas de sombras, le van a dar todo tipo de facilidades legales, no van a escatimar en nada, hasta modificarán la Ley del Tabaco y la fiscalidad si es preciso. Cesión de terrenos, flexibilidad en la normativa laboral… Carta blanca. Han hecho oídos sordos a todas las voces que se han alzado en contra. Porque alrededor del juego  ya sabemos lo que se cuece: prostitución, blanqueo de capitales, proliferación de las mafias, turismo de baja calidad. Porque no imagino yo a los viejos-verdes que vendrán a pasar una buena noche (lo que pase en Madrid,  se queda en Madrid) yendo a visitar el museo Sorolla a la mañana siguiente. Que no.

Y entonces, de forma machacona, vuelvo a hacerme la misma pregunta ¿en serio no se puede invertir otra cosa? ¿en serio? 

lunes, 10 de septiembre de 2012

¿Con quién te irías a cenar?

Cuando a alguien le preguntan que a quién le gustaría conocer, o con quién le gustaría pasar una velada, la gente en general suele decantarse por personajes como Obama, Gasol, Vargas Llosa, o algún artista de moda en el momento.

Yo lo tengo claro, hay personas con las que me encantaría cenar y charlar "amigablemente". Empezaría por el ingenioso arquitecto que diseñó la entrada del hospital Ramón y Cajal con sus diez fabulosos escalones. Diez. Ni uno más ni uno menos. Creo que al igual que yo, los cientos de pacientes con muletas, abuelitos artrósicos, personas en silla de ruedas y mamás con carritos de bebé que circulan por allí cada día también quieren cenar con él. O con su madre, de la que también se acuerdan con frecuencia.

Otro con una personalidad interesante es el decorador del centro comercial Plaza Norte 2 de Madrid, más conocido como "La Cúpula". Para quienes no lo conozcáis os diré que no le falta detalle. Tiene gigantescas lámparas colgantes de un dorado que deslumbra. Pasamanos dorados. Barandillas doradas. Columnas bicolor que imitan pirulíes. Además destacaría su gusto por el arte mortuorio, no en vano los bancos son como lápidas y los "jarrones" parecen contener las cenizas de algún fallecido. Fallecido que seguro se suicidó al ver semejante pastiche. Yo que él, me lo haría mirar.

Mientras que con Obama conversaría sobre la situación mundial, o criticaría a los Amigos del Rifle, con el arquitecto que proyectó la facultad de Derecho de la UAM charlaría sobre los beneficios de la luz natural. Porque su idea de poner las ventanas en los pasillos y dejar las aulas interiores es una idea brillante!! Tan brillante como las bombillas que hacen que, tras varias horas de clase, salgas con los ojos como achinados, y un dolor de cabeza que te dura desde Primero hasta Cuarto, repeticiones incluídas. Sólo le puedo decir: Olé. Bravo por usted y por la gran ventana que seguro preside su estudio de Arquitectura.

Pero no sólo me gustaría conocer a grandes personalidades como las ya mencionadas. Si yo soy muy del pueblo llano. Qué no daría yo por tomarme un cafelito con el electricista que dejó conmutadas algunas de las luces de mi casa. No sabe lo que nos divertimos mi marido y yo jugando con los interruptores a ver quien consigue encender la lamparita de los... en fin, que muy manitas, muy majo, muy agradecida le estoy.

Y ya por último, no quiero alargarlo mucho más que me estoy notando un poco ácida hoy, mando un saludo desde aquí al ingeniero lumbreras que decidió que nuestro mini-parque tenía que tener nada menos que tres salidas y que una de ellas diera directamente a unas escaleras por las que descalabrarse nuestros niños. Y que si sobreviven a la escalera no pasa nada, porque inmediatamente después hay una calle por la que no dejan de pasar coches. Así, ¡bien pensado! que la vida de los padres, sobre todo la de quienes tenemos dos hijos a los que vigilar y mantener con vida, es demasiado sencilla, y nos viene bien un poco de emoción que si no nos atocinamos. 

Qué buenas charlas me iba a pegar con todos ellos, qué a gustito me iba a quedar...