Durante este año he llevado a cabo un proyecto 365 de fotografía. Seguro que sabéis en qué consiste: hacer una foto cada día, sin excepción.
Y un año es muy muy largo. Ha habido días que me han resultado sencillos porque en seguida "veía" la foto que iba a hacer. Sin embargo, no nos engañemos, la mayoría de los días no pasan cosas especiales y tienes que conformarte con fotografiar la rutina. Otros días, a la falta de inspiración tienes que sumar la falta de tiempo o de ganas, y los pensamientos de abandono te rondan sin parar. Superar esos días es, quizás, lo más difícil.
Pero a pesar de todo ello, es una experiencia altamente recomendable y, una vez acabado, además de sentir una gran satisfacción por el esfuerzo realizado, es genial poder ver todas las fotos seguidas, como en una secuencia. Se convierte en un diario increíble.
Con qué me quedo...
- Mis pequeños han sido mi gran fuente de inspiración.
- La calle siempre puede darte mucho juego.
- Las fotos que más te gustarán, no serán necesariamente las de mejor técnica.
- Mi modelo más paciente tiene cuatro patas.
- No abandones. Cualquier cosa, cualquiera, es susceptible de ser fotografiada.