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jueves, 1 de septiembre de 2016

Lecturas veraniegas. Uno al mes

El verano da para mucho, sobre todo para la lectura. Qué gusto poder trasnochar leyendo un buen libro sin la preocupación del madrugón del día siguiente...

Estos son los libros que he leído este verano. Como veréis, no me ha ido mal.


"El jardín olvidado", de Kate Morton.
Tras heredar una casita en Inglaterra, una joven australiana con un pasado reciente bastante trágico, decide viajar a aquel país para hacerse cargo de tan enigmática herencia.
Una vez allí, descubrirá que hay muchos misterios en torno a la historia de su familia.
Se trata de una novela muy bien narrada en distintos espacios temporales y desde la perspectiva de dos de sus protagonistas. 
Consigue mantener tu atención a lo largo de todas las páginas y te introduce muy bien personajes, escenarios y tramas. 
Muy recomendable.




"Yo antes de ti" de Jojo Moyes.
Louisa Clark encuentra trabajo como cuidadora de un chico que ha quedado tetrapléjico tras un accidente. Poco a poco se irán conociendo mutuamente y pasarán por situaciones muy intensas, unas más cómicas y otras más emotivas.
En contra de lo que puedas pensar no se trata de un drama. Se trata, más bien. de una historia de amor, aunque no sólo de amor. Es una historia de aceptación, de respeto, de miedo, de esperanza y de cierta soledad. Y también de risa. Sin duda es una historia muy completa.
Está escrita con humor, y ese es el espíritu que domina toda la novela, que, además, aborda situaciones tristes y complejas.
Me ha gustado mucho y me apetece ver la película.




"El paciente" de Juan Gómez-Jurado.
No quiero contar mucho sobre la novela para no desvelar nada. Simplemente la resumiría como la trepidante historia de un cirujano que tiene que salvar la vida de su hija.
De Juan Gómez-Jurado, activo twitero y una de las dos "personas físicas" del programa de radio de Julia Otero, ya me había leído "Cicatríz", que me pareció ESPECTACULAR.
"El paciente" no defrauda. Tensión absoluta de principio a fin, increíblemente bien narrada, bien documentada y que te atrapa como una poderosa droga.
Totalmente recomendable. 




"Hijos del Dios Binario" de David B.Gil.
Ya os hablé de David B. Gil el verano pasado tras leer y enamorarme de su primera novela "El Guerrero a la sombra del cerezo". Pues bien, lo ha vuelto a conseguir. Ha vuelto a dejarme hipnotizada con su historia, la excelente forma de escribir y el trabajazo que se intuye detrás de cada una de sus novelas. 
Si en "El Guerrero a la sombra del cerezo" David nos trasladaba con absoluta facilidad al Japón medieval y nos metía entre samuráis y señores de la guerra, en esta novela nos traslada a un futuro no muy lejano. Tiempo en el que la tecnología impregnará nuestro día a día y  en el que se nos van a plantear muchas cuestiones éticas que tendremos que ir resolviendo. 
Un thriller vibrante de principio a fin que yo espero y deseo alguien convierta alguna vez en película. Un consejo: cuando empieces a leerlo hazlo con tiempo, porque no podrás parar!!!




"Ésto no es una historia de amor", de José A. Pérez Ledo.
¿Quién me iba a decir a mi que ese chico que me hace sonreír por las mañanas con sus titulares del futuro, tan absurdos como cómicos, iba a escribir tan tan tan tan bien?
Pues si. Sin duda la sorpresa del verano. 
Dani es un joven de treinta y pico años un poco solitario y con un trabajo fuera de lo común. Gracias a Eva, a quien conoce por una cuestión de trabajo y de quien pronto se enamora, conseguirá avanzar en su madurez y conocerse mejor a sí mismo y al mundo que nos rodea.
Como le dije a su autor por twitter al terminarla, es una novela que me ha hecho reír, me ha hecho reflexionar e incluso soltar alguna que otra lagrimilla.
Para que veáis hasta qué punto me atrapó, fui capaz de preparar la cena y poner una lavadora sin despegar la vista de la kindke... ;)






viernes, 22 de agosto de 2014

Vacaciones



Vacaciones en doce sencillos pasos:
1. Jugar con el agua esté fría o caliente, y mirar la bandera por si se puede ir a lo hondo.
2. Saltar en el castillo hinchable como si fueras un locatis.
3. Hacer fotos absurdas.
4. De oca en oca y tirar porque te toca.
5. Escuchar una y otra vez "I try" de Macy Gray. Hasta que te sangren los oídos.
6. Los capuccinos de Kaiku. Todo el mundo tiene un vicio...
7. Disfrutar de sitios bonitos.
8. Bucear en la piscina.
9. Ver la serie The Killing del tirón y casi sin respirar.
10. Dos puntos altos, tres puntos bajos...y no olvidar poner el marcador.
11. Agujeros en la arena. Cuanto más hondos, mejor.
12. Enamorarte mil y una veces del corto de las nubes de Pixar.





lunes, 27 de agosto de 2012

A lo mejor están los muñecos...

Bueno, pues ya lo podemos decir: prueba superada. Hemos ido de vacaciones a la playa con los dos canijos y hemos conseguido regresar todos sanos y salvos. Pensándolo mejor, dejémoslo en salvos, porque nos hemos venido con raspaduras varias, algún que otro moratón, un pellejo levantado y una buena otitis. 

Pero no todo han sido heridas de guerra. Lo que más hemos tenido estos días, para qué negarlo, ha sido... diversión!!!! 

Las olas no le han molado mucho al mayor, pero al pequeño le han chiflado. Diez kilos de inconsciencia y valentía directos al mar y media playa muerta de risa al verle pasar gateando a toda mecha hacia la orilla. Una vez allí, lo mejor de lo mejor, meter la cara para beber agua. Que hay que ver lo mala que está el agua del mar, pues nada, todos los días a echarse sus traguitos.

El pequeño no sólo se nos ha aficionado al agua salada y a la destrucción masiva de cualquier creación arenil, también se ha vuelto un yonqui de la comida. Es ver comida, sea lo que sea, y empezar a emitir unos ruidos extrañísimos del tipo "ñaaaaaaaaa, ñaaaaaaaa", a la vez que grita y ríe en una bipolaridad que asusta un montón. Hasta tal punto ha llegado su endrogamiento por la comida, que yo me he descubierto en ocasiones comiendo a escondidas para no provocarle... Lo que nos faltaba.

Pero el que ha triunfado ha sido el mayor. Ese sí que se lo ha pasado pipa. Es verdad que como os decía las olas no le han gustado demasiado pero el jugar con la arena, recopilar almejas (como él llama a las conchitas), hacer agujeros en la orilla, echar de esos agujeros a su pequeño hermano invasor, pasar horas y horas en la piscina, los columpios, los paseos vespertinos, bucear haciendo el tiburón, ver castillos de arena, bailar la samba de la peli Río... para todo pedía siempre un ratito más.

Y así como la frase  del pequeño se limita a esos sonidos guturales que os comentaba, la frase estrella del mayor ha sido, sin duda: "A lo mejor están los muñecos".  Daba igual a dónde fuéramos, a la playa o a la piscina,  al mercadona a hacer la compra, al parque o a jugar con su amiga Cloe, toda su ilusión, mañana, tarde y noche, era que viéramos los muñecos, unos títeres espantosos que repetían su horrible función día tras día en el paseo marítimo. Así que, según salíamos por el portal de casa, ya nos sonreíamos esperando el consabido "a lo mejor están los muñecos" y nunca, nunca, nos dejaba con las ganas. Cansino y tierno a partes iguales.

Para nosotros también han sido unas buenas vacaciones. Se nos va notando ya una cierta veteranía. Cada vez llevamos menos "porsiacas" y ya somos capaces de bajar a la playa con una única bolsa y una sombrilla. Como diría mi amiga Natalia de Vaninas Blog, hemos tenido muchas "b", alguna que otra "c" y  casi ninguna "a", un resultado más de que digno!

Y para demostraros lo que es la felicidad infantil, cómo nuestros peques ven el mundo desde sus ojillos optimistas e inocentes, la noche que volvíamos, en el parking del área de descanso, me dice el mayor contentísimo, "mira mamá, mira qué mariposa". Miro hacia donde señala y veo un enorme y horroroso murciélago negro como un tizón revoloteando en una farola.  

Quién pudiera volver a ver con esos ojos, verdad?