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lunes, 18 de abril de 2011

Bienvenidos a mi escombrera (Segunda parte)

Ya ha pasado el primer día de la reforma, venga, hay que ser optimista... ya queda un día menos.
Qué ves:
Un montón de escombros en lo que un día fue tu cocina. Una capa de polvo de centímetro y medio por donde quiera que mires... insisto, por donde quiera que mires. Pisadas blancas por el suelo, como si por tu casa hubiera desfilado un pequeño ejército de hombres enharinados. Más trastos en el salón (aunque parecía imposible que algo más cupiera). Tus antiguos muebles cruelmente despedazos en la calle. Tus vecinos que te lanzan miraditas de compasión (dales tiempo, pronto serán miraditas de odio...) Tu paciencia un poquito más pequeña que el día anterior...

Tres días después. La cosa sigue. Qué ves:
Dos agujeros en la pared del salón... saludas al obrero a través de la nueva ventana... oye mira, lo mismo no quedaba mal una cocina americana!.  Los enharinados han invadido también las zonas comunes con lo que las miradas de los vecinos empiezan a cambiar.... más polvo, más desorden, menos temple, cada vez más ganas de que todo acabe cuanto antes...
¡Qué bien! descubres que un pilar está irregular... uuuyyyy, mucho más creativo, no? Pues no, francamente.

Dos semanas después. Seguís vivos, eso ya es un logro. Qué ves:
Realmente ya no ves nada, el polvo ha invadido tu casa, tus muebles y tu vida. Ya despejará.

Ya no te queda paciencia, ninguna, cero; Lo bueno es que tampoco te queda energía para pensar ni preocuparte por nada. Ea, pues no hay mal que por bien no venga.
Eso es supervivencia.

(¿continuará?)






miércoles, 13 de abril de 2011

¿Estás loco o estás de obras? (Primera parte)

Pues sí, señores, estamos de obras.

Con esta escueta frase quienes hayáis pasado por una reforma doméstica ya sabréis de qué os hablo; ese sinfín de desvelos, preocupaciones, pequeños (y no tan pequeños) desastres, agobios y demás desdichas que meterte en un embolado así conlleva.

Todo empieza el día en que vienen a calcular el primer presupuesto. Tú te crees que lo tienes TODO pensado y estudiado… jajajajaja, ¡pobre infeliz! Un abanico de infinitisisísimas posibilidades se abre ante tus atónitos ojos. Y es entonces, justo en ese preciso momento cuando la señora Duda Perpetua se te colgará de la chepa para acompañarte durante todo el tiempo que dure la obra.Y puede que incluso más allá.

Cuando te hacen el primer presupuesto crees que ya sí que sí, pero no, qué va, para nada… vienen los del segundo, los del tercero…y tu cerebro ya no es capaz de diferenciar entre tanta gama de color, textura, tamaño, material y demás entresijos, que todo acaba pareciéndote lo mismo… Y encima cada uno añade una nueva sugerencia que te cortocircuita las neuronas, aunque la buena noticia es que aún te funcionan las neuronas… un poco más adelante ya no tendrás ni eso.

Después de pensar y repensar, calcular, aumentar, poner, quitar, después de llenar una hoja de Excel con cuentas y más cuentas, después de consultarlo con tus compañeros de trabajo, con la vecina de escalera, con tu madre, con la almohada y hasta con el perro, por fin te decides por unos. Y recuerda que sigues llevando como compañera de viaje a doña Duda Perpetua… que ya hasta os estáis haciendo amigas y os hacéis confidencias… así que ya tienes en tu orejita la frase que será el gran Hit de la temporada… “¿habremos acertado?”.

El fin de semana anterior a comenzar las obras es como un simulacro de mudanza solo que las cosas, muebles y cajas no las llevas a otra casa sino a la habitación de al lado. En nuestro caso la mayor parte de trastos están primorosamente colocados en el salón; que si ya parecía pequeño cuando sus pretensiones eran de simple salón, qué deciros ahora que es salón, cocina, office, trastero y encima está gravado con una servidumbre de paso…

Y cuando por fin consigues vaciar la cocina y acomodar todo de forma que no peligre demasiado la vida de nadie, entonces recuerdas que no has dejado fuera ni un triste vaso para beber… aaaarrgggggggg……a rebuscar toca, que hay que mantener un poco de dignidad.

Ahora ya tienes todo listo para que entren con el bulldozer… ¡suerte!

(continuará)