Mostrando entradas con la etiqueta recuerdo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta recuerdo. Mostrar todas las entradas

domingo, 22 de noviembre de 2015

Hasta siempre Roky

Érase una vez...

                 Un cachorro abandonado en mitad de una carretera...

Así es como empezó nuestro cuento con Roky, el cuento más maravilloso que os podríamos contar. Pero como todos los cuentos, por desgracia, también ha tenido un final. 

Roky el día que lo encontramos en mitad de una carretera
Y su final llegó hace dos semanas, el tiempo que he tardado en reunir las fuerzas para dedicarle este post.

Imaginad el perro más noble, más paciente, más cariñoso, más tranquilo, más obediente, más listo... ¿lo tenéis? Pues estáis imaginando a Roky.

Con nuestro otro perro Vader, que nos dejó con el corazón roto hace ya unos años.

Roky apareció en nuestras vidas por casualidad al encontrarlo vagando a su suerte en mitad de una carretera, comidito vivo por las garrapatas y con un hambre de lobo. La idea inicial fue acogerle mientras le buscábamos un hogar definitivo. Pero Roky llegó y, como no podía ser de otra forma, se quedó. Tras un par de semanas con nosotros, fuimos incapaces de separarnos ya nunca más de él. 

Juguetón con grandes y pequeños, perros y perras, paciente con los niños, tranquilo con los gatos. Paseador incansable. Buscador de comida hasta sus últimos días de vida, no había miga o patata en el parque que él no fuera capaz de encontrar. Ese fue, sin duda, el único trauma que le quedó de su época de vagabundo: el ansia viva por la comida; mítica será por siempre la manera que tenía de coger comida de la mano... mejor te andabas con cuidado!!!


Un momento cualquiera del día.

Así es como mejor le recuerdo. Tumbado a mis pies, teniéndole que decir mil veces "quita Roky" para que me dejara pasar, o abrir el armario. Mirándome con esos ojillos que me llegaban al alma. Moviendo la cola cada vez que le devolvías la mirada. 

Ha muerto joven, con apenas 10 años de edad, plantándole cara durante dos años a un linfoma para el que le daban ocho meses de esperanza de vida. Así era él. Un auténtico superviviente.

Estoy segura de que tendremos muchos otros perros a lo largo de nuestra vida, y sé que a todos los querremos, pero tengo la certeza absoluta de que ninguno podrá llegar a ser tan buen perro como él. Sin duda, el mejor perro del mundo. 

Hasta siempre Roky.









miércoles, 2 de abril de 2014

De segundas oportunidades y oportunidades perdidas


Por pura carambola, como casi todo lo que me pasa últimamente, ayer cayó en mis manos la novela Seda.

Tras hacer un poco de memoria recordé que cuando la leí en su día, hace unos cuantos años (inciso, madredelamorhermoso, cómo pasa el tiempo) no me terminó de gustar. Recuerdo haberla terminado y haberme preguntado… ¿pero ya está? ¿ésto es todo?

Comencé a leerla de nuevo por mera curiosidad, y cuál fue mi sorpresa al ver que me enganchaba como si de droga dura se tratara. La empecé por la mañana y estuve todo el día deseando que llegara la noche para poder continuar. Hasta tal punto que, llegada la noche, y a pesar de ser bastante tarde, no pude parar hasta terminarla.

Desde anoche, dos ideas rondan mi cabeza, la importancia de las segundas oportunidades y las oportunidades que, de forma consciente o no, voluntaria o no, dejamos pasar en la vida.

Si no hubiera releído Seda, jamás la hubiera podido recomendar a nadie. Me habría quedado con esa primera impresión no del todo positiva y hubiera dejado morir el libro por siempre bajo el polvo en la estantería. Desde ayer ha pasado a ser parte de mis libros-tesoro que jamás morirán porque ya forman parte de mí. ¿Y qué motiva tener tan dispar opinión sobre lo mismo? ¿El estado de ánimo con que se lee cada vez? ¿El nivel de madurez? ¿Las expectativas creadas? No lo sé. Imagino que una conjunción de todas ellas.

Y qué decir sobre las oportunidades que dejamos escapar… Que levante la mano quien sea capaz de mirar atrás y no notar un pellizquito en el corazón por alguna oportunidad perdida. ¿Y si hubieras dicho que si? ¿Y si hubieras hecho esa llamada? ¿Y si no hubieras cogido ese avión? ¿Y si...?
Imagino que el secreto radica en aceptar que la vida es una sucesión de oportunidades perdidas, que no queda más remedio que asumir que vivir es elegir, y que uno no se puede estancar en la opción descartada.

Hay que tirarpalante, y disfrutar de todo lo bueno que la alternativa elegida te aporta.Supongo que el protagonista de Seda lo intentó y quizás hasta lo consiguió. O quizás no, y por eso pasó por la vida de puntillas, sin hacer ruido ni sentir el verdadero torrente de energía, miedo y emoción que supone vivir la vida que, por suerte o por decisión propia, te toca vivir. 

jueves, 9 de mayo de 2013

Otro aniversario, pero éste de lagrimita

.

Querido Amigo Veider, ha pasado un año y aún te echamos de menos cada día. Se nos parte el corazón cada vez que te recordamos, y más aún cuando Miguel nos pide un avión para ir a buscarte al cielo y traerte de vuelta a casa.

Hoy, justo un año después de que nos dejaras, te dedicamos esta viñeta, en la que encontramos muchas cosas de ti.



jueves, 11 de abril de 2013

Estamos de aniversario

Hoy hace un justo un año que mi canijo mayor superó su alergia a la leche. Un año en el que ha comido como si no hubiera un mañana danoninos, quesitos "maribel", croquetas con bechamel, colacao, salchichón, ganchitos de queso, nata montada, pasta a la carbonara,  canelones, pizza, helados...

Un año en el que hemos podido elegir champús y cremas por el olor sin preocuparnos de nada más. Un año de comer fuera sin que a mí se me cortara la respiración con cada cosa que se llevaba a la boca. 

Un año en el que he tenido que quitarme la manía de explorarle a fondo en busca de algún signo de reacción.  Un año de no escudriñar etiquetas en el súper. Un año sin advertir a todo el mundo que no le tocara si había tomado algo con leche.Un año sin llamar a ningún laboratorio farmacéutico para saber la composición exacta de todo. 

Un año de felicidad.

jueves, 27 de diciembre de 2012

Bye, bye...

Ha sido un año muy intenso. Dos acontecimientos nos han marcado irremediablemente. Uno muy malo muy malo y otro muy bueno muy bueno. Supongo que el Universo siempre acaba encontrando el equilibrio.

En el mes de mayo se fue nuestro perrito del alma Veider, y le echamos tanto de menos que no hay un solo día en que no pensemos en él y le lloremos un poquito. 

Pero a cambio la vida quiso darnos un regalazo enorme, y nuestro canijo mayor superó sus alergias alimentarias proporcionándonos una inmensa alegría y sobre todo muchísima tranquilidad. Aún hoy, siete meses después, sigo mirando las etiquetas en el super y escrudiñándole la cara en busca de algún síntoma, imagino que se me pasará con el tiempo. 

Pero al margen de esos dos hechos tan importantes, el resto no ha sido un mal año.Nos hemos reído a más no poder con las ocurrencias de los canijos, les hemos visto crecer y aprender mil y una cosas nuevas.Uno ha aprendido a andar, el otro ha descubierto las películas! Hemos tenido operación pañal, operación chupete y operación puré. Hemos jugado, bailado y cantado cada día como si no hubiera un mañana. Han llorado, han reído, les hemos felicitado, regañado, divertido y abrazado con el sentimiento de no querer perdernos ni un instante de sus vidas. Hemos sentido lo que es el infierno en vida llevándoles de compras o a la fiesta de Navidad del cole. Pero también hemos sentido la felicidad más absoluta cada mañana, cada tarde y cada noche al ver sus caritas sonrientes. 

Al 2013 le pido que sigan así. Con todas sus cosas buenas y sus cosas regulares. Porque es así como les queremos. Con locura. Cuando se hacen pis de la risa y cuando se tiran al suelo en plena rabieta. Y aunque suene a tópico, para nosotros pido salud, energía y tiempo para verlo y para dejar cada recuerdo guardado a buen recaudo en nuestra memoria como si de un tesoro se tratara. El mejor tesoro del mundo.

jueves, 10 de mayo de 2012

Algo se muere en el alma...

Tres cosas le volvían loco: las siestas en el sofá, hacer hoyos en el césped y los muñecos que pitan al morderlos.

Hoy escribo el post que esperaba no tener que escribir en muchos, muchos años. Con todo el dolor de mi corazón hoy sé que nuestro perrito Vader, muy a nuestro pesar, no era, como pensábamos, de titanio.

Ayer nos dejó después de una vida no muy larga aunque espero que sí muy felíz.


Todo el mundo piensa que su perro es especial, pero es que Vader realmente lo era. Nos enamoramos de él, de sus ojitos tristes, de su boquita tipo Fuyur, a través de una foto en la que pedía a gritos que le adoptáramos. Fue un amor a primera vista. En la protectora no sabían con certeza cómo había sido su pasado, pero a juzgar por los miedos que traía, alguno de los cuales le duró toda su vida, sin duda debió ser terrible.

Nuestros comienzos con él fueron difíciles, pero muy cómicos a la vez. Y es que este perro era un show. Conmigo cogió pronto confianza convirtiéndose en mi sombra, pero fue la excepción, porque tardaba mucho tiempo en fiarse de cualquiera. El primer día en casa, le dejé con mi marido y un amigo, y al volver, los encuentro muertos de la risa a ellos y a él con la cabeza completamente metida en un hueco del sofá, como un avestruz pero en rechonchito y peludo. Durante semanas vivió debajo de una mesa, y mi marido sólo tenía que levantar una mano para que saliera disparado a esconderse... afortunadamente eso pasó, y pronto nos convertimos en su familia y su refugio.

Memorables han sido sus "buf, buf" hacia cualquiera, porque ni siquiera eran ladridos...  también sus visitas al veterinario, donde se quedaba completamente inmóvil, como si fuera una estatua y ni siquiera pestañeaba hasta que nos íbamos. Imborrables sus momentos de locura que le hacían correr y saltar por los sofás, como si mi casa fuera el hipódromo.



Siempre le venía bien salir de paseo y, a pesar de ser muy pequeño, tenía unas patitas robustas que le hacían aguantar caminatas interminables. En el campo se le ponía la "cara de loco": todo el día con la boca abierta y la lengua hacia un lado, corriendo y disfrutando y, si era menester, hasta persiguiendo gallinas. También le gustaba la arena, en ningún sitio le he visto correr tanto como en la playa de Peñíscola... madre mía, parecía un galgo!

Era un perro muy dulce y cariñoso. Siempre estaba dispuesto a darte un beso de los suyos, qué digo uno, miles... Con otros perros nunca tuvo problemas y se adaptaba a jugar con cualquiera, grande, pequeño, macho, hembra... no hacía distinción.

Yo me quedo con sus momentos de juego con mi otro perro Roky, con los besitos que les daba en los pies a mis niños, y a mí misma siempre que iba descalza, me quedo con esa mirada que te deterría el corazón, me quedo con esa forma tan delicada de coger la comida de tu mano, me quedo con su paciencia cada vez que le hacíamos una foto de coña con un sombrerito ridículo, o incluso con una lata sobre la cabeza, me quedo con el ruidito que hacían sus patitas sobre el parquet. Echaremos muchísimo de menos todas esas cosas, y tantas otras que os podría relatar.

Sus últimos meses han sido muy duros para él y para nosotros. Pero a pesar de haberlas pasado canutas, a pesar de que, por su enfermedad (aunque desgraciadamente lo hemos entendido todo muy tarde) nos ha hecho limpiar y sufrir más de la cuenta, a pesar de todo,  no ha habido ni un solo momento en que dejáramos de quererle, ni una sola vez nos hemos arrepentido de haber hecho aquella llamada a la protectora interesándonos por él. Ni una. Porque él ha sido nuestro PERRITO, el primero, el pequeñín, nuestro fiel amigo Vader.





Hasta siempre amigo. Siempre estarás en nuestro corazón.


martes, 24 de enero de 2012

Ay que ver cómo pasa el tiempo...

Pues si, parece la típica frase de abuela cebolleta, pero es la cruda realidad. Es de esas frases que, cuando eres joven y la escuchas, te prometes a ti misma que no la acabarás diciendo. Igual que crees que nunca dirás "no andes descalzo" y de repente te escuchas repitiéndoselo hasta la saciedad a tu hijo...  con lo que tú has sido de andar descalza...

En fin, que hace nada nació mi canijo número dos y, como por arte de birlibirloque, ya ha empezado en la guardería. Es genial ver lo rápido y bien que crecen y cómo aprenden cosas nuevas, pero por otra parte ¡da tanta cosilla lo rápido que se pasa todo!  Y es que realmente parece que fue ayer cuando nació; ahí, con los calores del verano, y hoy ya estoy de vuelta en el trabajo y con la bufanda puesta... ¡que a Sabina le robaron el mes de abril y a mí me están robando estaciones enteras!

A veces, muchas, casi todas, me encantaría poder congelar el tiempo, detenerlo en una imagen o en una secuencia de algún momento de mis peques. Me da miedo olvidar cómo son ahora así que, a menudo, cuando les miro, cierro los ojos fuerte fuerte intentando grabar a fuego ese recuerdo en mi memoria. Como cuando el mayor me pide agua por la noche y está tan dormido que casi no es capaz de sujetar el vaso, o todo lo contrario, está demasiado despierto y sólo la pide por aprovechar a estar un ratito más conmigo...O la imagen del pequeñín en la cuna chupándose esos pies que acaba de descubrir...O dormidito, con su cara de galleta maría redondita y mofletuda.


Estaría bien tener un disco duro en el cerebro, con su Windows Media Player incluído, que grabara y reprodujera en cada momento lo que nosotros eligiéramos... Y aunque, como soy un poco desastre y ya sabemos que en casa del herrero cuchillo de palo,  siempre tendría algo desinstalado o me fallaría la wifi, el simple hecho de saber que todos los recuerdos están ahí para poderlos recuperar y revivir una y otra vez,  quizás haría que doliera un poco menos ver cómo pasa el tiempo, porque pasa, amigos, con abuelas cebolleta o sin ellas, pasa. Y qué deprisa. Y cómo duele.



jueves, 29 de septiembre de 2011

Qué tiempos aquellos...

Aún recuerdo, aunque vagamente, cuando hablaba todo el día con adultos de temas serios y utilizando frases largas y elaboradas. Oye, que parece mentira pero me entendían todo lo que les decía, hasta cuando usaba el subjuntivo o palabras de más de dos sílabas...Era estupendo.
Además, aunque sé que tendemos a idealizar el pasado, creo recordar que no tenía que regañarles todo el tiempo, ni repetirles una y otra vez  "te vas a caer" poniendo los ojos en blanco para dar más énfasis...
Yo simplemente hablaba y me respondían, y encima sin subir el tono de voz!!!!

Ahora la mayor parte del tiempo tengo que utilizar enunciados simples simples: sujeto y predicado; Y punto. Y casi siempre por mi propio bien ya que, sabiendo que tendré que repetir la frase cienes y cienes de veces... ¡¡más me vale que sea corta!! Por no hablar del tonito bobalicón que en ocasiones me toca utilizar...o del modo bocina... Que pienso en mis profesores de carrera e imagino la cara que pondrían si me oyeran...

Lo de los temas sobre los que ahora hablo es como para dedicarle un blog entero. Que yo antes debatía sobre la crisis o pensaba en el próximo libro que me leería, y ahora le pregunto a mi canijo cómo hace el cerdito a la vez que le regaño por quitarse un zapato. Es lo más sesudo que me permite.

Y es que a excepción de la familia, los únicos adultos con los que hablo ultimamente se encuentran en mi misma situación, y eso se nota. Que al final a todos nos pasa lo mismo, y si no, sólo tienes que pronunciar la palabra "mocos" en el parque y comprobarás el resultado: conversación garantizada para rato. No falla. O pregunta qué tenía don Melitón... o mejor aún... pregunta quién vive en la piña debajo del mar... Eso sí, como menciones la situación de Libia verás la cara de vaca mirando al tren que se nos pone a todos....

Me imagino que es un tipo de enajenación mental transitoria que superaremos cuando nuestros canijos alcancen el metro de altura. Y si no, pues tendremos que acostumbrarnos a entrar en la oficina diciendo "cucú" o a convertir en best-seller el último libro de Teo... Que por otra parte... ¿Y lo bien que se vive  contando elefantes balanceándose en una tela de araña?

jueves, 5 de mayo de 2011

Nuestro Pirata

 Era feucho, esmirriado y bailón y, como le decía una amiga de la familia "de un salvajismo total", pero a la vez era el pajarraco más listo y simpático del mundo. Después de más de veinte años con nosotros hoy ha muerto y quiero pensar que ha tenido una vida muy muy feliz.
Vino desde África cuando sólo era un pollito, y por lo que cuentan, daba ya unos picotazos de cuidado...
Después pasó por varias familias; el pobre, parecía el protagonista de un culebrón tipo Heidi o Marco, hasta que dio con la que por muchos años fue su dueña, Ángela, y con quien convivió felizmente compartiendo más de un secreto... (porque esos pedetes que se tiraba ¡¡ juro que no los aprendió en casa !!)
Allá por los noventa llegó a nuestras vidas para quedarse y desde entonces ha vivido con nosotros como un miembro más de la familia.
No tendría espacio en este blog para contaros todas las cosas que hacía y decía, desde silbar el himno del Madrid, hasta el ruido de batir un huevo. Todo con una precisión y un oportunismo que a veces asustaban... Echaremos de menos esos tacos tan graciosos y con los que rara vez nos deleitaba, esas palmas, esa risilla de bruja o esos estornudos y toses tan pronto veía un kleenex. Yo puedo afirmar con rotundidad que jamás me he ido de casa sin que alguien me dijera "adiós", y ese alguien tan atento era nuestro Pirata, que tan pronto oía unas llaves se despedía gentilmente.
Hoy es un día triste para nosotros, pero estoy segura de que no lo será para él, seguro que se ha reencontrado con su familia guineana, con su Ángela y su "Alida", y con ellos estará comiendo pipas y dejándose crecer, por fin, esas bonitas plumas rojas...