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martes, 7 de julio de 2015

Cada uno tiene su tara...

Este dibujín está dedicado a mi amiga María, la única persona en el mundo que soporta mis rarezas a la hora de ir de compras...


lunes, 10 de noviembre de 2014

Me gusta el doble check de WhatsApp

Todo el mundo se queja y despotrica de esta novedad, pero yo, qué queréis que os diga....


Porque gracias a él, a mi amiga Icíar y a mí no nos volverá a pasar de nuevo el ir a buscarnos mutuamente cada una a la casa de otra, por no haber revisado los mensajes ;-)



jueves, 2 de octubre de 2014

Vecinos...

¿Qué me decís de esos vecinos que saludan a tu perro por el nombre y a ti ni te miran?


domingo, 4 de mayo de 2014

¿Hay algo peor...

que escuchar tu canción favorita un millón de veces seguidas?

¡Pues claro!....

Escuchar un millón de veces seguidas la canción favorita... de otro!!!





lunes, 14 de abril de 2014

Llamadme loca pero...

¿Acaso hay algo mejor que ver un capítulo de Anatomía de Grey a solas y pegarte tal panzada a llorar que los mocos te caigan hasta la barbilla? Yo es que lo disfruto...





lunes, 7 de abril de 2014

sábado, 15 de marzo de 2014

Esas pequeñas cosas...

Hace unas semanas Bego, del blog Begobolas, publicó un post con las pequeñas cosas que le hacen feliz. Es taaaan bonito que me enamoró desde el primer dibujito y me dejó con ganas de hacer lo mismo. 

Pero qué queréis que os diga, llevo un mes de marzo tan horribilis, que no me sale la dulzura ni embardurnándome en miel, así que, dejo la idea para tiempos mejores, y me centro en...





Si hay una actividad que me está restando meses de vida es, sin duda alguna, llevar a los canijos a la piscina. Ese maratón que me hago dos veces por semana, que empieza recogiéndolos del cole y merendando en el parque para hacer tiempo, haga calor, frío, mucho frío o incluso en plena ciclogénesis explosiva;
Que continúa arrastrándoles hasta la piscina, con ese momento vestuario del infierno;
Que me hace saludar y saludar por el cristal a ambos, por igual y sin perder detalle, porque de lo contrario ya sé lo que me espera:
-Mamá, me he tirado haciendo una triple mortal con tirabuzón y NO ESTABAS MIRANDO. El "tú" siempre muy enfatizado, así, sin rencor ni acritud, que para un momentito que pierdes mirando el whatsapp...
Que les espero a la salida y aparece por fin uno, pero sin una de las zapatillas y le mando para dentro otra vez. Que, minutos después, aparece el segundo con un albornoz que no es el suyo, y otro que vuelve para dentro. Que pasan los minutos y no salen, y tengo tantas ganas de irme, que me tienta coger cualquier otro churumbel y fingir que es el mío sólo por ir avanzando; 
Que hace que desee haber estudiado ingeniería para poder diseñar unas duchas en las que sólo el niño se duche, y no también la madre... Y ese calor en el vestuario, y ese barullo...
Que a mí los "a mí primero", "la cabeza no", "no me eches crema", "me hago caca", "sal de una vez" me taladran la cabeza hasta horas después de habernos ido.
Lo peor es que empiezo a sospechar que la piscina no sólo me quita esperanza de vida, sino que también me está robando neuronas...



Sólo hay una cosa peor que asistir a un festival del cole: asistir a dos festivales de dos coles en el mismo día. No, no se trata de una pesadilla, LO HE VIVIDO EN MIS CARNES. 

¿Qué fuerza del mal se apodera de nosotros, los padres, para que tengamos que sacar dos millones de fotos al niño, y encima, nos tenga que mirar y poner morritos en todas y cada una de ellas? 

Que encima te puede pasar que, como van todos iguales, descubras al llegar a casa que les has sacado las fotos a otro. Y aún puede ser peor, que tú no te des cuenta de ello hasta que el propio canijo sentencie: - Ese no soy yo, ese es Manolito, el que pega. 

Y entonces, por puro orgullo, tiras el sombrajo antes de que se le caigan los palos...




Estoy segura de que algún día se escribirán tesis sobre ésto. Si yo escribiera una, el título sería: ¿Cómo puede tener la gente tanto tiempo libre?

Porque dejas de mirar unos minutos y a la vuelta encuentras: 1.435 mensajes pendientes. 1-4-3-5... No das crédito! De esos 1.435, más de la mitad son caritas sonrientes, guiñando un ojo, de repente una caquita... pero vamos, que la batería del movil, sea un emoticono vomitando, sea un texto de Lorca, se te agota igual en un suspiro!

Además, lo más cojonudo es que en un grupo de whatsapp tú no entras... Te meten!!!! Y cuando ves que estás dentro, ya sólo puedes hacer dos cosas, respirar hondo, y empezar a pensar en excusas para salirte. Porque luego está el temita de salirte... ¡vaya tela el corte que da! Inversamente proporcional a las ganas que tenías de entrar, obviamente. 




¡Ay qué ver lo que me gusta a mí celebrar un cumple en casa! Más que a un tonto un lápiz, pero recoger después... eso ya es otro cantar!

Te pasas seis días limpiando antes del cumple para que esté todo perfecto y otros seis meses después para dejarlo todo como estaba. Vamos, que yo enlazo uno con otro y así siempre estoy en un bucle sin fin.

No os digo más: el último fue a finales de enero, y aún tengo globos colgando en casa... 





¿Pero qué le ven los hombres a las pelis de chinos? De verdad que necesito que alguien me lo explique porque yo lo único que veo son chinos y lo único que escucho son "kia!" "yatá!" "kuá!".

¿De verdad tienen argumento más allá de las patadas voladoras, los sables y los cuencos de arroz?

Por favor, iluminadme y hacedme ver que el Séptimo Arte lo es por estas pelis...





viernes, 7 de marzo de 2014

Interfonos y sustitos

Hace un par de semanas, gracias a Madresfera,  la marca Philips Avent nos invitó a una fiesta por su 30 aniversario. Qué majos! No faltó de nada, picoteo, tarta, charla con amiguitas blogueras, hasta regalitos para todas!


Yo sé que Philips Avent tiene unos biberones y chupetes fantásticos, e incluso un nuevo vaso de aprendizaje que me dejó enamorada perdida, pero a mí es que es oir la marca y entrarme unos sudores fríos incontrolables...

Todo por culpa de su intercomunicador, su escuchador, como nosotros cariñosamente le llamamos y su bidireccionalidad. 

Imaginadme en la habitación del enano en completo silencio intentando dormirle o cambiarle sin que se despierte. Imaginadme a mí, que soy de susto más que fácil, y entonces imaginad también unos ruiditos sobrenaturales apoderándose del ambiente... Una combinación más que explosiva! 

Ahora imaginad al padre de las criaturas en otra habitación, interfono en mano, muerto de la risa porque sabe que en esos momentos estoy al borde del infarto de miocardio, con el corazón en la boca y todos los pelos del cuerpo de punta...

La de veces que habré tenido que reprimir alaridos de terror... 

¡Invento del demonio!









miércoles, 4 de septiembre de 2013

Absurdeces nocturnas...

Una de las cosas que más miedo me dan en la vida son las invasiones extraterrestres. Bueno, eso y los ataques de zombies. En serio, es pensar en la horda de zombies viniendo hacia mí y mecagoporlapatilla. A pesar de ello, me encantan las pelis con estas temáticas, las veo todas!

Anoche vi Guerra Mundial Z. Sólo comentaré que me gustó mucho, pero al acabar, me dio por pensar en por qué las infecciones masivas siempre tienen que sacar lo peor del ser humano. Por qué los zombies tienen que ser siempre tan maluscos... 

Porque los que se desplazan despacio babeando y farfullando "celebro, celebro" aún tienen un pase, pero lo que van a toda leche, esos sí que tienen mala baba! Esos sí que dan canguelo!

Si hubiera una happy-infección, los no-vivos reirían y pintarían unicornios. Y segundos después de poner este pensamiento de tanta profundidad en twitter, me llega esta monada de mi amiga Remorada.


¡Gracias hermosa! Captaste a la perfección mi idea, eres una crack!



miércoles, 19 de diciembre de 2012

Cactus y más desdichas

En nuestra última junta de vecinos, aquella en la que fui felizmente investida presidenta de la comunidad, los presentes tuvieron la genial ocurrencia de decidir poner cactus en el portal tras sufrir un par de intentos de robo de las anteriores plantas.

Se creó entonces una comisión que se encargaría de elegirlos y comprarlos. Al poco me vienen con las fotos de los seleccionados.
¿Imagináis una aguja de hacer punto de esas kilométricas y afiladas? Pues así era la espina más pequeña del más pequeño de los que pensaban comprar.

Tras el telele fulminante que sufrí, intenté hacerles entrar en razón primero apelando al sentido común y posteriormente a la pedazo de querella que nos iba a caer cuando algún crío se ensartara en las púas cual brocheta de pollo a la parrilla. Así que se disuelve la comisión de compra de cactus y me toca buscar alguno menos agresivo a mí solita. Qué gran sabio Felipe González cuando hablaba de la soledad del poder...

Tras buscar y rebuscar por internet encuentro unos cactus la mar de rebonitos y para nada hostiles y se lo comento a uno de los miembros de la extinta comisión. 
- ¿Pero dan miedo? Pregunta mientras a mí se me levanta la ceja hasta más allá de la línea del flequillo. 
- Pues no, cenutrio, me hubiera gustado añadir. Y ahí está la gracia, en que no dará miedo tocar el timbre de la puerta, ni acercarte al buzón a recoger el correo, ni ver a tus hijos corriendo por el portal, que bastante miedo da la vida ya de por sí, bastante miedo dais vosotros, añadiría, aunque lógicamente, y por ser tan mal momento para vender nuestra casa y organizar una mudanza exprés, esos pensamientos los guardo para mí.

Pero mis desdichas no acaban en tener que encontrar unos cactus no letales, ni en convencer a una pandilla de vecinos jugando a equipo actimel contra los pequeños hurtos comunitarios. No. Como soy una presidenta olvidadiza y encima no tengo a una Soraya que me lleve los asuntos, por supuesto desconozco qué días viene el jardinero y me planto el día previo a la entrega de los cactus con las jardineras llenas de las plantas anteriores y por supuesto un montón de tierra que hay que quitar. 

Volcar las jardineras no es una opción ya que son de piedra y eso no hay Hulk que lo mueva. Hacerme la sueca tampoco, puesto que me dijeron expresamente en el vivero que necesitaban los tiestos libres. Suerte que soy una persona con recursos y poca vergüenza, porque allá que me planté en el portal con la palita de playa de mi canijo, el cubito y toda mi santa paciencia. Que la imagen debía ser de foto. Quizás hasta puede que algún vecino me la hiciera de estrangis y ahora esté circulando a la velocidad de la luz por los wassaps del barrio. Igual hasta me piden la dimisión y todo como a la concejala de los Yébenes. 

Aunque desgraciadamente, no me caerá esa breva.





PS. La foto es un cactus de tela hecho por Chiribambola. No dejéis de visitar su web para ver las cosas tan preciosísimas que hace esta chica.




sábado, 20 de octubre de 2012

De colchones y otros demonios...

Tengo un marido especial. Especial en el buen sentido, por supuesto. Y también un poquito en el sentido de "especial", así, como dicho con tonito...

El caso es que tiene una curiosa forma de actuar. Al principio te puede sorprender, pero al cabo de los años la verdad es que le vas cogiendo el tranquillo y hasta te dejas arrastrar por su sinsentido particular. El ejemplo perfecto lo hemos vivido estos días en casa. Y todo por un colchón.

Buscamos una colchonería para poder ir a probarlos. Como vivimos en una ciudad en la que apenas existen
unas trescientas tiendas de venta de colchones, elegimos una a casi treinta kilómetros de distancia. Porque nos mola conducir con mogollón de tráfico, con los pequeños gruñendo en sus sillitas y a todo correr después de un laaaargo día cualquiera, con extraescolar de natación incluida. Allá por el kilómetro mil, en el último polígono de los polígonos, allá que nos vamos. Con alegría, que es como nosotros empezamos las cosas.

En la tienda vivimos lo que he venido en llamar el "infiernoenvida". Un canijo probando todos, TO-DOS,
los colchones de la exposición y otro despendolado aporreando un enorme ventanal y corriendo con los hombros levantados, que así se siente más aerodinámico, por todo el establecimiento.

Una hora intentando escuchar a la vendedora hablar sobre capas, cámaras de aire y viscolástica, que me sigue sonando un poco a blandiblú, y me da un poco de asquito, la verdad. Un hora probando camas con el bolso colgado como la abuela de las chicas de oro y los ojos a lo Leticia Savater apuntando uno hacia cada canijo. Una hora haciendo un esfuerzo sobrehumano por lograr acceder al cerebro del marido y convencerle sutil y telepaticámente de que no elija el modelo más caro.

Mientras yo "controlo" (las comillas no son casuales) a las bestias, él hace fotos de los cartelitos de cada colchón -para comparar precios con otras tiendas, buscar opiniones y tras unas cuantas visitas más, comprar el que más convenza pensaréis... pues no, no sé para qué pensáis, ya os he dicho desde el principio que él es especial.

Tras esa hora, sin mirar más, ni buscar más, ni preguntar, decidimos comprarlo. ¡Ale! ¡que viva la aventura! Ahora no empecéis con eso de -¿y tú por qué no dijiste nada? También os lo he avisado: tras cierto tiempo, ha conseguido arrastrarme a su terreno de insensatez. Yo lo compro convencidísima, en serio, me ha parecido cómodo, es de buena marca y el precio encaja en nuestro presupuesto ¿qué más quiero?. 

Pero lo bueno empieza al llegar a casa. Cuando hizo lo que hace todo el mundo ANTES, repito, ANTES, de comprar cualquier cosa: comparar, informarse, buscar. Da comienzo entonces el "segundoinfiernoenvida": que no encuentra el modelo por ningún lado. Ni opiniones, ni precios, ni nada. Como si procediera de la isla de Perdidos.  Y con ésto le entra la angustia de "a saber qué hemos comprado". Yo al principio mantuve bastante la calma, pero tras un buen rato farfullando, consiguió aumentar significativamente mi nivel de desasosiego. Así que a la mañana siguiente, llamadita a la tienda para dejar en suspenso el pedido.

Conclusión. Todavía estamos buscando. Después de haberlo comprado. Y lo peor de todo es que sé que, cuando acabemos de preguntar, comparar y asesorarnos todo  lo que no hicimos antes, tengo la certeza absoluta de que nos quedaremos con el inicial. Porque nosotros somos así. Entretenidos. Y especiales.






* Es pada mi motivo de odgullo y zatisfación... comentaros que el dibujito...¡es mío!

lunes, 24 de septiembre de 2012

Mis vergüenzas al descubierto

Siempre he querido ser una mamá trendy, incluso cuando no sabía ni que se decía así. Me he esmerado en hacer muchas cosas monísimas para niños propios y ajenos, amigas cumpleañeras, familiares e incluso para mí misma. Me gusta ir mona y tener la casa mona y, en fin, todo lo que ser trendy conlleva.

Pero no siempre lo consigo, lo confieso. Vamos, ni siempre, ni casi siempre. Mis momenos antiglamurosos han sido y son sonoros de verdad. Y no siempre consigo esconderlos bajo la alfombra como me gustaría.

Me remonto unos años atrás, no muchos, y me visualizo con unos vaqueros recién comprados. Una que es paticorta de nacimiento aún no ha encontrado la talla exacta que le permita utilizarlos sin necesidad de subirles el bajo. Bueno, se me ocurre que unos piratas de una persona con largura piernil normal, quizás me fueran bien, pero es una opción que no he meditado en exceso. El caso es que, pantalón que compro, pantalón que irremediablemente lanzo a mi madre para que me lo suba. Pero ese día mi madre no está, y no va a estar en un corto medio plazo por lo que la solución más práctica que se me ocurre es: ¡grapar el bajo! Así, com lo oís. Con la grapadora cutre y oxidada de toda la vida. Lo juro. Y juro también por el blog Con Botas de Agua (el cual me encanta y espanta por partes iguales) que las grapas duraron y cumplieron su función durante años...  

Un tiempo después descubrí el pegamento de tela, que también me ha salvado de alguna que otra, pero si vuestra madre es realmente trendy, de las de verdad, no de las de boquilla como yo, y no queréis hacerla convulsionar, no utilicéis ninguno de los dos sistemas. Por favor.

Pero grapar bajos no ha sido mi único momento estelar. Tengo más, muchos. Hay otro que me encanta (y que se repite periódicamente para mi horror)  que es un tanto escatológico. Soy sociable y parlanchina por naturaleza, así que me gusta charlar con quien se tercie. Segundo factor, soy paseadora de un amigable perro pastor alemán. Y aún tenemos un tercer ingrediente, soy cívica, es decir, recojo todas y cada una de las cacas que produce. Pues en el trance de recoger la caca y depositarla en la papelera más cercana, me suelo encontrar con  personitas que me hablan, y contesto, claro, a veces hasta charlo alegremente largo y tendido con la bolsita de caca en la mano, sujetándola por el nudito y rezando a todas las deidaes porque sea de una calidad moderada y no se rompa en ese momento...

Pero el colmo de mis anti-trendismos (sí, increíble, he conseguido superar el de la bolsa de caca) me ha llegado al asumir la presidencia de mi comunidad. Yo he intentando dar al cargo toda la dignidad posible metiendo todos los papelotes y documentos en una bolsa de tela de lo más molona, llevo dentro un boli de Ágata, para cuando tengo que  firmar un recibo o un cheque, no sea que me toque firmar con un triste boli bic,  pero haga lo que haga, no importa cuánto me esmere, todo se ve reducido a cenizas cuando pienso en el dinero de caja de la comunidad. Sólo os mostraré una foto y no añadiré nada más. Por pura vergüenza.



Y después de esta deshonrosa confesión, y pensando que aún me quedan unos meses de vivir con semejante agravio,  antes de tirar al vacío y para siempre la fama de "apañá" que me ha costado tanto conseguir en esta blogosfera, voy a hacer un sorteo que compense tanto dolor.  Y las normas son de lo más sencillo. Basta con dejar un comentario en este post. Que no hace falta que me sigáis, ni nada de nada. Un comentario y la forma de contactar por si resultas elegido.



Dejo hasta el próximo domingo día 30 de septiembre a las doce de la noche para que la gente se manifieste y el lunes pongo a uno de mis pequeños inocentes a elegir al premiado.



domingo, 27 de mayo de 2012

Cómo están las cabezas...

Este ha sido el fin de semana de las cabezas de chorlito.
No hemos dado pie con bola ni uno, ni otro.

El sábado fue nuestro Gran Día. Primero el padre de las critaturas, al bajar al parque, se deja las llaves dentro de casa y claro, al subir nos toca esperar más de media hora a que nos acerquen otro juego.
Menuda escena los cuatro + perro esperando en la escalera... 

Esa misma tarde, en el fragor de la charla con la familia que viene a vernos, y con todo el jaleo de recoger cubos, palas, bolsos, niños, pelotas y todo el despliegue que montamos cada vez que bajamos al parque, nos olvidamos, atado a un poste, a nuestro perro Roky.
Menos mal que no habíamos andado aún ni diez metros cuando escucho un lamentoso y discreto... woof! y nos damos cuenta del tremendo fallo...

Pero no creáis que queda ahí la cosa. Un par de horas más tarde, de nuevo el padre de las critaturas, que es quien se lleva un merecidísimo primer puesto en esta historia, se deja el movil sobre la mesa de una terraza... 

Y ya de vuelta a casa, en nuestra calle, veo que uno de los coches aparcados tiene la pegatina  que nos dan en mi trabajo para poder aparcar allí. Yo absolutamente emocionada, casi a gritos: ¡¡Mira, mira, trabaja donde yo!! ¿¿Quién será?? ¡¡Qué fuerte, qué fuerte!!...

¿¿Fuerte?? ¿¿Fuerte?? Fuerte la realidad: QUE ERA MI COCHE!!





martes, 28 de febrero de 2012

Una mañana de resaca

Voy a contaros algo que a muchos os va a poner verdes de la envidia....Y lo cuento con valentía, aun sabiendo que tengo muchas posibilidades de que me pase ésto. Pero, ¿quién dijo miedo?

El sábado pasado, a sus casi siete meses de vida, mi canijo número dos nos dio su primera mala noche... El pobre anda con un noséqué que quéséyo, que hizo que se despertara varias veces sin coger el sueño de nuevo y teniéndonos de jarana toda la madrugada.

Dada mi falta de entrenamiento en esas situaciones, el domingo por la mañana estaba como si me hubiera pegado el fiestorro de mi vida con conga y daikiris incluídos: no acertaba con nada. A ésto tenemos que unir que el mayor se había rebozado de caca hasta más allá de las trancas y que, dado el diazo que hacía, teníamos prisa por irnos a la calle cuanto antes.

Pues ahí estaba yo, con mi resaca y mis prisas,  poniendo el abrigo al pequeño, cuando el grande, muerto de la risa, grita y grita sin parar ¡PISPIES! ¡PISPIES! ¡PISPIES!
¿Está llamando al gato? ¿Es un nuevo juego dominguero? ¿Quiere crispis? 

Nooooooo: ¡¡¡HABÍA OLVIDADO PONERLE PAÑAL!!! y el pis, lógicamente, le caía hasta los pies....
Muy gráfico el canijo, verdad?

Consecuencias: Aumento de mi autoconcepto de malamadre y proyecto de tatuarme en lugar visible: "vísteme despacio que tenemos prisa"...
 



viernes, 17 de febrero de 2012

La ilusión de las pequeñas cosas...

Y no me refiero a una pequeña mansión, un pequeño yate o una pequeña cartera de acciones, que ya os veo venir. No, me refiero a las pequeñas cosas cotidinas, las que a cualquiera le parecen menudencias, y sin embargo para mí son el secreto de la felicidad.

Yo antes pensaba que lo que me hacía feliz era contratar un fantástico viaje, un buen fiestorro el sábado, o aspirar a un puesto con un sueldazo y mucha responsabilidad... No sé si son los años o que va a ser verdad que la maternidad trastorna, el caso es que ahora necesito mucho menos para sentirme satisfecha.

Me basta con un rato de risa floja en el trabajo, de esa que no puedes parar, ni esconder, y que aumenta de forma directamente proporcional a la importancia de la reunión en la que estás, o ver a mi peque echar una meadita en el orinal ahora que está aprendiendo,  o hasta un cupón del carrefour... (si, lo sé, tienen poco glamour, qué le voy a hacer, es que soy una chica de barrio)...  Os parecerá increíble pero a veces, una simple imagen me puede alegrar toda la tarde.... bueeeno... de acueeerdo... reconozco que a veces también fantaseo con tener una casa con jardín, o una asistenta de esas megachachis que te dejan la casa más limpia que el mismísimo Mister Propper y encima preparan la cena... está bieeeen.... lo admito.... a veces inlcuso juego al euromillón...  Que sea una chica de felicidad fácil no significa que sea tonta, ni aunque sea rubia... Pero ahora en serio, por lo general, los momentitos cotidianos son los que me llenan de ilusión.

Aquí os dejo un video al que he llegado por casualidad. No soy yo muy de manuales de autoayuda, la verdad, pero éste me ha parecido mono.




Y a seguir echando la primitiva, a llenarla de pequeñas crucecitas de felicidad...

miércoles, 18 de mayo de 2011

De todos es sabido...

Todo el mundo parece saber mejor que tú lo que le pasa a tu canijo. Y cuando digo todo el mundo no me refiero a abuelas, cuñadas, amigas etc… que tienen una cierta licencia para comentarte sus opiniones, no, me refiero a todo el mundo en el sentido estricto, o mejor dicho, en el sentido más amplio.

La vecina, el carnicero y hasta el portero del bloque de al lado, todos saben cuándo va el niño demasiado abrigado, o demasiado fresco, cuándo está clarísimo que tiene sueño o cuándo se ve a la legua que no come bien… y lo mismo pasa contigo, que todo el mundo sabe que lo que te pasa es por el embarazo, o porque te acuestas tarde o porque los pájaros tienen buche…

Que llega un momento en que te acostumbras y en la frutería, cuando te preguntan qué quieres, te entran unas ganas irrefrenables de retarle a la frutera… Venga! Venga! Dímelo tú!

El colmo ha sido una conversación que he tenido esta mañana con una de las conserjes de mi trabajo. Este ser humano, con quien diariamente mantengo profundos diálogos del tipo:
-         Hola buenos días
-         Hola buenos días
se ha permitido la licencia de describirme, con pelos y señales, cómo va a reaccionar mi peque cuando nazca su hermano, lo mucho que lo va a notar, lo mal que se va a empezar a portar, lo que va a sufrir, el pobre… Y yo diciéndole (ilusa de mí, como si la fuera a convencer…) que no, que es muy pequeño para enterarse tanto aún… y ella dalequedale que sí, ahí, rebatiendo… total, que por aburrimiento he acabado dándole la razón, que me he recordado a mí misma al chiste de:
-         Oye, y tú por qué estás gordo?
-         De no discutir
-         Venga ya, cómo va a ser por eso…
-         Pues será de otra cosa.

Hartita me hallo ¿quizás porque todo el mundo cree saberlo todo? pues no lo sé, pero fijo que alguien hoy con toda seguridad me lo aclara.

miércoles, 27 de abril de 2011

Un domingo cualquiera

¿Recordáis en la peli ET cuando éste se asusta y sale corriendo disparado con los brazos en alto?
Pues esa misma escena la vivimos en casa el domingo pasado. Bueno, obviamente no fue ET (aunque por los andares podría haberlo sido) quien corrió despavorido sino mi pobre canijo a quien os aseguro no es fácil asustar.

El caso es que estábamos tranquilamente en el salón toda la familia. Yo andaba un poco depre porque, aun siendo festivo, me tocaba trabajar.  El canijo jugueteaba a su aire alrededor de la mesa, el papi tirado en el sofá, los animalillos dormitando en la alfombra, la tele de fondo... vamos, todo paz y armonía. Yo estaba esperando un taxi que había pedido y, como nuestro telefonillo anda más "pallá que pacá", en cuanto sonó me levanté deprisa para descolgarlo.

La verdad es que, aunque no me di cuenta, ni mucho menos fue mi intención, me levanté de forma brusca y casi corriendo hacia la cocina, los perros ante el panorama se espabilaron rapidamente y me siguieron a la carrera y mi pobre pequeño humanoide no pudo ser menos, allá que se lanzó a seguirnos andando todo lo deprisa que sus rechonchas piernecitas le permiten, llorando a grito pelao con los brazos en alto y seguramente pensando que el mundo se acababa, que todos nos íbamos, y que él se quedaba solito con su caja de fichas...

Yo cuando me di la vuelta, todavía me sonrío al recordarlo, vi el reguero de seres vivos que me perseguían, perro grande, perro chico, niño poseído... como el flautista de Hamelín, pero en versión un poco más doméstica y almodovariana...