Nunca he sido valiente. En nada, ni para subirme a una montaña rusa, ni para ver pelis de miedo, ni para lanzarme a relaciones aventuradas... Me gusta pisar sobre seguro, notar siempre el suelo bajo mis pies y no dejarme llevar por esa sensación de incertidumbre que para muchas personas es, incluso, el motor que les hace moverse.
Pero la cobardía no te puede bloquear. Una cosa es que te haga frenar, no lanzarte a lo kamikaze sin comprobar que abajo hay agua, y otra que te impida avanzar en algo en lo que crees, y en lo que estás poniendo un tiempo y un dinero que apenas tienes, y una gran parte de tu corazón.
Y en esas estoy.
