miércoles, 27 de abril de 2011

Un domingo cualquiera

¿Recordáis en la peli ET cuando éste se asusta y sale corriendo disparado con los brazos en alto?
Pues esa misma escena la vivimos en casa el domingo pasado. Bueno, obviamente no fue ET (aunque por los andares podría haberlo sido) quien corrió despavorido sino mi pobre canijo a quien os aseguro no es fácil asustar.

El caso es que estábamos tranquilamente en el salón toda la familia. Yo andaba un poco depre porque, aun siendo festivo, me tocaba trabajar.  El canijo jugueteaba a su aire alrededor de la mesa, el papi tirado en el sofá, los animalillos dormitando en la alfombra, la tele de fondo... vamos, todo paz y armonía. Yo estaba esperando un taxi que había pedido y, como nuestro telefonillo anda más "pallá que pacá", en cuanto sonó me levanté deprisa para descolgarlo.

La verdad es que, aunque no me di cuenta, ni mucho menos fue mi intención, me levanté de forma brusca y casi corriendo hacia la cocina, los perros ante el panorama se espabilaron rapidamente y me siguieron a la carrera y mi pobre pequeño humanoide no pudo ser menos, allá que se lanzó a seguirnos andando todo lo deprisa que sus rechonchas piernecitas le permiten, llorando a grito pelao con los brazos en alto y seguramente pensando que el mundo se acababa, que todos nos íbamos, y que él se quedaba solito con su caja de fichas...

Yo cuando me di la vuelta, todavía me sonrío al recordarlo, vi el reguero de seres vivos que me perseguían, perro grande, perro chico, niño poseído... como el flautista de Hamelín, pero en versión un poco más doméstica y almodovariana...


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