miércoles, 13 de abril de 2011

¿Estás loco o estás de obras? (Primera parte)

Pues sí, señores, estamos de obras.

Con esta escueta frase quienes hayáis pasado por una reforma doméstica ya sabréis de qué os hablo; ese sinfín de desvelos, preocupaciones, pequeños (y no tan pequeños) desastres, agobios y demás desdichas que meterte en un embolado así conlleva.

Todo empieza el día en que vienen a calcular el primer presupuesto. Tú te crees que lo tienes TODO pensado y estudiado… jajajajaja, ¡pobre infeliz! Un abanico de infinitisisísimas posibilidades se abre ante tus atónitos ojos. Y es entonces, justo en ese preciso momento cuando la señora Duda Perpetua se te colgará de la chepa para acompañarte durante todo el tiempo que dure la obra.Y puede que incluso más allá.

Cuando te hacen el primer presupuesto crees que ya sí que sí, pero no, qué va, para nada… vienen los del segundo, los del tercero…y tu cerebro ya no es capaz de diferenciar entre tanta gama de color, textura, tamaño, material y demás entresijos, que todo acaba pareciéndote lo mismo… Y encima cada uno añade una nueva sugerencia que te cortocircuita las neuronas, aunque la buena noticia es que aún te funcionan las neuronas… un poco más adelante ya no tendrás ni eso.

Después de pensar y repensar, calcular, aumentar, poner, quitar, después de llenar una hoja de Excel con cuentas y más cuentas, después de consultarlo con tus compañeros de trabajo, con la vecina de escalera, con tu madre, con la almohada y hasta con el perro, por fin te decides por unos. Y recuerda que sigues llevando como compañera de viaje a doña Duda Perpetua… que ya hasta os estáis haciendo amigas y os hacéis confidencias… así que ya tienes en tu orejita la frase que será el gran Hit de la temporada… “¿habremos acertado?”.

El fin de semana anterior a comenzar las obras es como un simulacro de mudanza solo que las cosas, muebles y cajas no las llevas a otra casa sino a la habitación de al lado. En nuestro caso la mayor parte de trastos están primorosamente colocados en el salón; que si ya parecía pequeño cuando sus pretensiones eran de simple salón, qué deciros ahora que es salón, cocina, office, trastero y encima está gravado con una servidumbre de paso…

Y cuando por fin consigues vaciar la cocina y acomodar todo de forma que no peligre demasiado la vida de nadie, entonces recuerdas que no has dejado fuera ni un triste vaso para beber… aaaarrgggggggg……a rebuscar toca, que hay que mantener un poco de dignidad.

Ahora ya tienes todo listo para que entren con el bulldozer… ¡suerte!

(continuará)


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